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Crisis en el hospital de Ocaña
Crisis en el hospital de Ocaña

Crisis en el hospital de Ocaña

La indignación crece en Ocaña frente al deterioro del servicio que presta el Hospital Emiro Quintero Cañizares, una institución que desde hace años acumula denuncias, investigaciones y promesas incumplidas, mientras cientos de pacientes siguen enfrentando demoras, mala atención y un sistema hospitalario que parece desbordado.

Las quejas más graves provienen de mujeres embarazadas, quienes aseguran vivir verdaderos calvarios cada vez que acuden al servicio de urgencias. Según denuncian varias usuarias, deben soportar largas horas de espera en medio de dolores, complicaciones y controles prioritarios sin recibir atención inmediata ni trato humanizado. Algunas afirman que el colapso es tan evidente que incluso pacientes con embarazos de alto riesgo terminan esperando durante jornadas enteras sin respuestas claras del personal médico.

A esto se suma la demora en la asignación de citas especializadas en ginecología y perinatología, áreas fundamentales para garantizar un adecuado seguimiento prenatal. Las pacientes denuncian que las citas pueden tardar hasta tres meses, mientras sus embarazos avanzan sin controles oportunos y en medio de la incertidumbre. Para muchas familias, el problema ya no es solo administrativo: aseguran que se trata de una situación que pone en riesgo la vida de madres y bebés.

Aunque las denuncias hoy generan mayor presión social, el problema no es nuevo. Desde septiembre de 2024, el mismo hospital había reconocido públicamente el colapso del servicio de urgencias debido a la alta demanda en atención materna y pediátrica. En ese momento, las directivas admitieron que las instalaciones “se quedaron pequeñas” frente al número de usuarios que llegan diariamente. Sin embargo, meses después, la comunidad asegura que poco o nada ha cambiado.

El Hospital Emiro Quintero también ha estado bajo vigilancia de organismos de control por múltiples irregularidades administrativas, financieras y asistenciales detectadas durante los últimos años. Incluso, la Superintendencia Nacional de Salud llegó a intervenir la institución tras advertir fallas que comprometían la atención adecuada de los pacientes.

Este miércoles, el ministro de Salud visitó el centro asistencial para evaluar la situación y revisar las múltiples denuncias que siguen acumulándose. Sin embargo, mientras avanzan las inspecciones y reuniones institucionales, en las salas de espera continúan las filas interminables, el desespero de los usuarios y la sensación de abandono que hoy golpea especialmente a las mujeres embarazadas de la región.

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