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Paseo en moto terminó con la muerte de una joven de 14 años en Ocaña
Paseo en moto terminó con la muerte de una joven de 14 años en Ocaña

Paseo en moto terminó con la muerte de una joven de 14 años en Ocaña

La madrugada del domingo 26 de abril dejó algo más que silencio en Ocaña: volvió a poner sobre la mesa una realidad incómoda que se repite una y otra vez en las vías del país. Un siniestro vial cobró la vida de Diyireth Dayana Montilva Vergel, una adolescente de apenas 14 años, evidenciando que los controles, la prevención y la responsabilidad siguen siendo tareas pendientes.

El hecho ocurrió hacia las 2:00 a.m. en la vía hacia la universidad, cuando la menor se movilizaba como acompañante en una motocicleta conducida por Joseph Sanguino Ascanio, de 18 años. Según versiones preliminares, el conductor perdió el control del vehículo y ambos terminaron cayendo sobre el asfalto en circunstancias que aún no han sido esclarecidas.

Diyireth quedó gravemente herida en el lugar. Fue trasladada de urgencia al Hospital Emiro Quintero Cañizares, donde horas después falleció pese a los esfuerzos médicos. El joven conductor, residente del barrio Ciudadela Deportiva, permanece hospitalizado en delicado estado de salud.

La víctima cursaba octavo grado en la institución educativa del corregimiento de Aspasica, en La Playa de Belén. Su muerte ha generado profundo dolor en su familia, compañeros y docentes, quienes hoy lamentan la pérdida de una vida que apenas comenzaba.

Pero más allá del dolor, el hecho revive preguntas inevitables: ¿qué hacen menores de edad circulando a altas horas de la madrugada en motocicletas?, ¿dónde están los controles?, ¿qué tan efectiva es la cultura vial que se promueve?

Mientras las autoridades anuncian investigaciones para esclarecer lo ocurrido, la comunidad vuelve a enfrentarse a una escena ya conocida: una vía oscura, una motocicleta, jóvenes involucrados y un desenlace fatal. Un patrón que se repite con alarmante frecuencia y que sigue cobrando vidas sin que las medidas parezcan suficientes.

La tragedia de Diyireth no solo enluta a una familia, también expone, una vez más, las fallas estructurales en materia de seguridad vial. Y mientras no haya respuestas contundentes, la historia corre el riesgo de volver a escribirse.

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